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Lunes, 25 Agosto 2014 06:44

¿Por qué dos pacientes americanos reciben un tratamiento contra el ébola y los africanos no?

¿Por qué dos pacientes americanos reciben un tratamiento contra el ébola y los africanos no?
Los 1 .711 guineanos, liberianos, sierraleonenses y nigerianos infectados por ébola llevan más de cinco meses escuchando que no hay tratamiento para este virus que ya se ha cobrado, que se sepa, 932 vidas.

 

Su única opción hasta el momento ha sido luchar como podían contra unas estadísticas sumamente desesperanzadoras, que sentencian que la mortalidad de los pacientes contagiados puede llegar hasta el 90%.
Sin embargo, hace unos días ha salido a la luz que dos ciudadanos estadounidenses sí tuvieron acceso a un tratamiento experimental contra el virus. Según parece, el medicamento hasta el momento les está funcionando, ya que ella -que ya ha regresado a Atlanta (EEUU) y en un principio era la que peor se encontraba - no sólo no ha fallecido, sino que además se encuentra estable, camina con ayuda y ha podido tomar sopa y café. Él también presentó signos de mejoría después de tomar el que algunos médicos ya han calificado como "el suero milagroso".

Las autoridades sanitarias estadounidenses han decidido elevar un grado el nivel de alerta en el país por la enfermedad. Se trata de la primera vez que se toma esta medida desde 2009 y supone que se dedicarán más medios y recursos ante la preocupación que ha suscitado en EEUU la expansión de la enfermedad, sobre todo tras los últimos fallecimientos en Nigeria (donde hay ya al menos siete casos y dos muertes).

La pregunta que se hacen ahora todos los africanos es por qué Nancy Writevol y Kent Brantly -que trabajaban en un una misión cristiana en Liberia- han tenido acceso a un tratamiento del que ellos ni siquiera habían oído hablar cientos de muertos después. "Nuestros funcionarios han sido acosados por las peticiones de los pacientes moribundos y sus familias, que querían el mismo tratamiento que han recibido los estadounidenses" ha dicho Tolbert Nyenswash, asistente del ministro de Salud de Liberia, según informa el Wall Street Journal.

En cualquier caso, hay que dejar claro que el fármaco en cuestión, llamado ZMapp, es todavía un medicamento experimental que aún no se ha probado en humanos. Es decir, que Nancy Writevol y Kent Brantly, probablemente ante las crudas expectativas de supervivencia que ofrecía su diagnóstico, se arriesgaron con un medicamento al que todavía le faltan años de pruebas de seguridad y ensayos clínicos. Bruce Johnson, presidente de la organización con la que ambos viajaron a África, ha dicho en una rueda de prensa que la decisión de utilizar este medicamento fue tomada por los pacientes, sus familias y los médicos.

Por su parte, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas estadounidense, se ha apresurado a señalar que "aunque el fármaco podría haber funcionado en ellos dos, no hay garantía de que pudiera funcionar igualmente en más pacientes. Tampoco tenemos información sobre posibles efectos secundarios".

En cualquier caso, y visto que las alternativas son más bien escasas, en Liberia ya se están manteniendo reuniones para saber si ellos también podrían conseguir el ZMapp. Funcionarios del país -que ya lleva a sus espaldas 516 infectados y 282 fallecidos por el virus- se reunirán este miércoles con la Organización Mundial de la Salud para ver si esto es posible.

El Gobierno de EEUU ha tardado 15 años y ha invertido millones de dólares en conseguir unas pocas dosis de este medicamento que, recalquemos, aún no está aprobado, y que podría haber salvado la vida de sus dos compatriotas misioneros en Liberia. Así las cosas, la pregunta lógica sería: ¿es viable llevar este medicamento a África?

Charles Arntzen, profesor del Instituto Biológico de la Universidad de Arizona (EEUU) no sólo cree que sí, sino que da una fecha concreta para que el medicamento estuviera disponible para el continente más castigado por esta epidemia: un mes. Según informa el Washington Post, el profesor, que ha trabajado durante todos estos años con la farmacéutica que ha creado ZMapp, cree que si se estuviera ya trabajando en esto, se podrían producir unas 10.000 dosis en unas cuatro semanas.

Mucho más cauto se ha mostrado Fauci, quien en una entrevista en la CNN ha recordado que "no es fácil fabricar este suero" y que se necesitaría mucho más tiempo para producir más y tener el suministro necesario. Además, en estos momentos, sólo existe un lugar en el mundo en el que se pueda producir este fármaco: el centro de Bioprocesamiento de Owensboro (Kentucky, EEUU).

El ZMapp es un cóctel de tres anticuerpos monoclonales "humanizados" que se fabrican utilizando plantas de tabaco de rápido crecimiento y tiene la capacidad de bloquear el virus. Dicho cóctel tiene componentes de otros dos medicamentos más antiguos también experimentales: ZMabb, desarrollado por la Agencia de Salud Pública de Canadá, y MB-003, que ya se mostró prometedor en el tratamiento de monos infectados con Ébola, y que fue desarrollado en su momento por la misma farmacéutica que ahora ha fabricado ZMapp, el medicamento que tomaron los estadounidenses.

También la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha expresado sus dudas por el uso experimental de un medicamento que nunca antes había sido probado en humanos, y del que se desconoce su perfil de seguridad -de hecho el Ministerio de Sanidad no tiene previsto solicitarlo para los religiosos españoles repatriados-. La propia OMS ha establecido un panel de expertos que debatirá la próxima semana los aspectos éticos que rodean a esta cuestión.

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