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Martes, 28 Octubre 2014 13:08

No se debe subestimar al enemigo+audio

No se debe subestimar al enemigo+audio
IRIB-Queridos compañeros, iniciamos otra historia de uno de los últimos exponentes de cuentos, Sadid al-Din Muhammad ibn Muhammad Ufí, a través de su obra Yavame al-hekayat.

 

Se cuenta que una gorriona tenía su nido en lo alto de árbol junto a la playa. Había por allí un elefante que venía a diario y se restregaba en el árbol. La gorriona estaba harta de aquello, pero se decía: "El elefante es un enemigo grande al que no se le puede dar muerte si no es mediante un ardid." Así que fue al mosquito y le dijo: "aunque antes he venido a ti con malas intenciones, ahora vengo, te pido disculpas y albergo la esperanza de que me perdones.


Deseo pedirte algo, y ansío que no me desesperances". Preguntó: "¿Qué es?". Respondió: "lo que pido es lo siguiente: ese elefante me molesta y fustiga a mis polluelos. Te pido que hieras los ojos del elefante con tu puya, que más de mil veces me he herido él con sus incordios".


El mosquito aceptó, por lo que acudió un enjambre de mosquitos que le picaron al elefante e os ojos. Luego la gorriona acudió a la mosca y le dijo: "e hice una petición al mosquito, petición que me ha sido concedida, más lo que pretendo podrá culminarse mereced a tu esfuerzo. Los mosquitos hicieron muchas picaduras en los ojos del elefante, hasta herirlos, los que quiero es que tú dejes una inmundicia e sus heridas para que aparezcan gusanos y se quede ciego.


Entonces, la mosca dejó sus excrementos en las heridas, en las que aparecieron gusanos y sus ojos se quedaron privados de la vista. Al no poder ver el camino, el elefante se quedó tras aquel árbol y no podía ir a pastar. Dijo la gorriona: "Aun cuando he pedido cumplir con mi vergüenza en parte, sin embargo hay que acabar con él." Así que acudió a la rana, a la que dijo: "He podido hacer una cosa gracias a la ayuda del mosquito y de la mosca; un enemigo grande ha sido reducido y vencido, más será con uno o dos de tus favores como a ese fuerte enemigos le daría muerte·. Preguntó la rana:"¿cuál es el servicio que está en mi mano para ponerme a hacerlo?". Respondió la gorriona: "Debes colocarte en el lugar del río que esté más profundo y croar hasta que él te escuche y acuda a tu croar, y así como ponga sus pies en el agua, se ahogue y nos libremos de su mal". Así pues, la rana se colocó en un lugar en el que no divisaba el fondo y se puso a croar alto hasta que, cuando al elefante se puso sediento y su sed se intensificó hasta el extremo, se dirigió al agua guiado por el croar de la rana y, en cuanto llego al agua y puso los pies en ella, se ahogó en el acto. Y fue con aquel ocurrente ardid como la gorriona se libró del elefante.


Y es este apólogo un ejemplo para los sensatos de cómo no se debe subestimar al enemigo débil, ya que aun cuando el sable cercana la cabeza de los jefes, sin embargo es incapaz de hacer lo que hace flaca aguja.

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