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Martes, 16 Febrero 2016 07:42

Por qué sonreír y fruncir el ceño es contagioso

Por qué sonreír y fruncir el ceño es contagioso
En menos de un segundo somos capaces de imitar los gestos de otra persona y hacer nuestros sus sentimientos sin darnos cuenta.

Los humanos solo necesitamos una mirada y menos de un segundo, para captar el humor de nuestro interlocutor y hacerlo nuestro. Basta con fijarnos en su expresión facial para imitar su sonrisa o su cara de enfado. Se trata de una reacción automática e inconsciente que nos permite empatizar con el otro y con sus sentimientos.

Esa reacción automática se produce gracias a un instinto especial para imitar las expresiones faciales y cuando no logramos reflejarlas se limita nuestra capacidad para leer y reaccionar adecuadamente a esas expresiones y a ponerse en el lugar del otro, según explica un estudio publicado en «Trends in Cognitive Sciences». Conocer este mecanismo es importante porque podría ser el primer paso para ayudar a mejorar la empatía de personas con trastornos como el autismo.

Así que ¡sonría! si quiere mejorar el ambiente a su alrededor. Probablemente las personas que estén cerca de usted en una habitación acaben sonriendo, de una forma, consciente o inconsciente.

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