Este sitio Web está interrumpido. Nos cambiamos a Parstoday spanish
Miércoles, 27 Enero 2016 15:42

No puedo creerlo 4+audio

No puedo creerlo 4+audio
      En este programa se da una mirada crítica a los ataques aéreos contra los hospitales en Afganistán, Yemen y Siria.

 

Larrisa Bohrer, en silla de ruedas es conducida desde el avión hasta la sala de espera del aeropuerto de Zúrich, la capital de Suiza. Allí la esperaban personas cuyo uniforme tenía la insignia de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF). Estas personas la llevaron hacia un coche que también tenía esas siglas en su carrocería.

Larrisa, durante este trayecto, observa su país natal. Había pasado ocho meses desde que se fue de Zúrich y nada había cambiado. Pero para esta joven cirujana suiza que ha trabajado durante los últimos meses en un hospital en Yemen y había visto la muerte de mucha gente por los bombardeos de la coalición árabe-saudí, la vida había cambiado tanto y se sentía extraña en la tierra que la vio nacer.

Larrisa no podía olvidar que cuatro días antes había sido bombardeado desde el aire el hospital de MSF donde trabajaba y había resultado herida. Los responsables de esta oenegé, reiteradas veces, habían alertado a la coalición militar, liderada por Arabia Saudí que en sus ataques a Yemen eviten bombardear este centro médico. Incluso habían pintado con ladrillos rojos el logotipo especial MSF sobre el techo de este hospital, pero estas medidas no pudieron obstaculizar que Arabia Saudí dispare sus misiles de cohete sobre este nosocomio y cause la muerte de los pacientes y personal en ese lugar civil.

Entre las 10 de la noche hasta las 2 de la mañana, varias veces fue atacado el hospital. Con la destrucción de este hospital que era la única unidad médica en la región Haydan, unos 200 mil yemeníes se quedan sin acceso a un centro de salud. Larisa estaba ocupada realizando una cirugía en la sala de operaciones cuando empezó el ataque. Lo último que recuerda fue la sacudida violenta de las paredes y un tremendo sonido. La joven cirujana joven fue incapaz de continuar su operación y se puso triste de no haber podido salvar la vida de la persona en la sala de operaciones. Pero ella, pese a este remordimiento y también a una fractura en la mano y el pie sufridos durante un año de servicio en Oriente Medio, no quería dejar su misión a la mitad. De hecho, lo que llevó a la doctora Bohrer a Zúrich no era esto. Ella era uno de los médicos que participaba en la preparación de un informe sobre un ataque de aviones de combate de Estados Unidos al hospital de Médicos Sin Fronteras en Kunduz, Afganistán, y estaba programado que testificaría sobre estos hechos ante una comisión de MSF.

La primera persona que da la bienvenida a Larrisa en el lobby del edificio de MSF, es Tony Kroger. Él fue compañero de estudios de Larrisa en la Universidad de Medicina John Hopkins, en Maryland, en Estados Unidos. Tony también es miembro de los médicos de la organización y, desde el momento de su graduación hasta ahora, mantiene un comprometido servicio con MSF. Kroger también es uno de los miembros del comité de investigación en Zúrich de MSF sobre el incidente de Kunduz.

Atacar hospitales en las regiones en conflicto en el mundo, desde el aspecto de los derechos internacionales, oficialmente se conoce como "crimen de guerra". Sin embargo, el 3 de octubre 2015, un avión estadounidense C-130 bombardeó un centro de traumatología, gestionado por Médicos Sin Fronteras en la ciudad afgana de Kunduz. En el momento del ataque, 105 pacientes incluidos mujeres y niños, se encontraban en el hospital. Los informes indican de varios pacientes murieron quemados en sus camas. Los testigos dicen que los pacientes y personal médico, que huyeron del fuego en el interior del hospital, a la salida del centro fueron recibidos con disparados desde el aire. Las autoridades estadounidenses, en un primer momento, anunciaron que los ataques fueron hechos a solicitud de ayuda del ejército afgano. Sin embargo, el comandante de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán, el general John F. Campbell, finalmente, se vio obligado a informar que el motivo del ataque al hospital fue un "error humano". En el incidente que el militar de alto mando norteamericano consideró producto de un "error humano" resultaron 30 personas muertas y otras 42 heridas, la mayoría, pacientes o personal que estaba cuidando a los enfermos.

Pero lo ha llegado a intensificar la tragedia del hospital de Kunduz ha sido la formación de tres comités independientes de investigación en los cuales está presente el acusado, es decir Estados Unidos. Ante la desconfianza del resultado de las investigaciones de estos comités, entidades e institutos internacionales, entre ellos la misma organización Médicos Sin Fronteras, se han visto forzados a investigar los hechos de Kunduz por su propia cuenta.

La Dra. Larrisa Bohrer y su colega el Dr. Tony Kroger son miembros del comité de Médicos Sin Frontera que han viajado a Afganistán para estudiar el suceso de Kunduz. Sus resultados también sugieren que el ataque se llevó a cabo a pesar del conocimiento que ese edificio tenía uso médico. Asimismo, precisan que el piloto estadounidense cuando se dio cuenta de que el objetivo era un hospital, preguntó al centro de mando, si era legal atacarlo una vez más. Las observaciones de estos dos médicos jóvenes también incluyen las declaraciones de 60 empleados nativos y extranjeros de centro médico afgano y más de 30 entrevistas telefónicas y cientos fotos y una película del lugar del suceso. Finalmente, todos estos datos fueron publicados como un informe oficial de Médicos Sin Fronteras sobre el suceso de Kunduz.

En el informe, presentado al público el 9 de noviembre de 2015 por el director general de MSF, Christopher Stokes, el ataque de los aviones de combate estadounidenses contra el hospital de Kunduz ha sido deliberado y con la intención de destruir y matar.

En las convenciones y diferentes protocolos, así como diferentes acuerdos internacionales se lee que la violación de uno de los derechos humanos e internacionales se consideró un crimen internacional, entre ellos el asesinato y la masacre de civiles inocentes, así como el ataque a zonas civiles y hospitales. También es uno de los principios esenciales del derecho humanitario la separación (principio de distinción) en las reglas para el comportamiento en casos de agresión o guerra. El principio del derecho humanitario de distinción, incluye la prohibición de ataques a civiles y objetivos civiles y especifica que los ataques sólo deben estar dirigidos a objetivos militares. La aplicación de este principio en el derecho humanitario contemporáneo se menciona en el artículo 48 del Protocolo adicional I y se ha fortalecido en la Opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia sobre la licitud de la amenaza o del empleo de armas nucleares. Para respetar estos acuerdos es menester que las partes involucradas en un conflicto armado distingan entre combatientes y civiles.

Los hospitales tienen consideraciones especiales y, de acuerdo con las leyes de la guerra, las partes en conflicto tienen que evitar apuntar estos lugares. El artículo 35 de la Convención de Ginebra establece que las partes involucradas en una guerra están terminantemente prohibidas de "lanzar ataques directos a un lugar que ha sido registrado como un refugio para personas heridas, pacientes y civiles". De acuerdo con el derecho humanitario, una persona herida en un hospital se considera un civil sin importar que antes haya luchado para cualquiera de los grupos enfrentados.

Arabia Saudí durante sus mortales ataques contra Yemen ha violado muchos convenios y protocolos internacionales en materia de derechos humanos. Incluso ha perpetrado más violaciones al principio de la conducta humana que advierte de la distinción entre civiles y objetivos militares. Los crímenes de guerra del régimen de Al Saud en Yemen han convertido este país en un laboratorio pruebas de la ley internacional de derechos humanos que deben ser perseguidos por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI).

El Gobierno de Estados Unidos, en el cobarde ataque aéreo contra el hospital afgano de Kunduz no reparó en la presencia de civiles, violando así el derecho humanitario y seguramente será perseguido por las autoridades legales. Cabe decir que este no ha sido y no será el primero ni el último crimen de Estados Unidos y sus aliados que comenten en nombre de luchar contra terrorismo y el establecimiento de los derechos humanos en la región de Oriente Medio. Así las organizaciones independiente internacionales tienen que observar minuciosamente estos crímenes y ponerlos bajo investigación de expertos para llevarlos ante la justicia y evitar de alguna manera que se siga matando a hombres inocentes.

 

 

 

Medios

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar