Este sitio Web está interrumpido. Nos cambiamos a Parstoday spanish
Miércoles, 02 Marzo 2011 08:17

Sura Al Maedeh (La Mesa Servida), versos 81-83, (Parte: 163)

Aleya 81 de la sura Al Maedeh (La Mesa Servida): وَلَوْ كَانُوا يُؤْمِنُونَ بِاللَّهِ وَالنَّبِيِّ وَمَا أُنْزِلَ إِلَيْهِ مَا اتَّخَذُوهُمْ أَوْلِيَاءَ وَلَٰكِنَّ كَثِيرًا مِنْهُمْ فَاسِقُونَ

 

- Si hubieran creído en Alá, en el Profeta y en la Revelación que éste recibió, no les habrían tomado como amigos, pero muchos de ellos son perversos. (5:81)

En la aleya 80 leímos que Dios dijo: Muchos de los judíos traban amistad con los que no creen, a este respecto esta aleya dice: Esta amistad y la aceptación de la tutela de los ateos demuestra que el judío no ha creído realmente en Dios, en el Profeta y en el libro celestial, si no ¿Cómo es posible que la fe en Dios se reúna con la aceptación de amistad de los ateos?

Esta aleya criticando al judío dice: Ellos no solamente no creen en el profeta del Islam y en su libro celestial, el sagrado Corán, sino que tampoco creen en su profeta y su libro celestial, la Tora, y actúan en contra de ésta.

De esta aleya aprendemos que:

1- El camino de la salvación de la dominación de los ateos y llegar a la independencia verdadera es la fe en Alá y en su libro celestial.

2- La aceptación del dominio de los ateos y reconciliar con ellos es signo de la carencia de la religión o sea el ateismo y el libertinaje.

Aleya 82 de la sura Al Maedeh:

لَتَجِدَنَّ أَشَدَّ النَّاسِ عَدَاوَةً لِلَّذِينَ آمَنُوا الْيَهُودَ وَالَّذِينَ أَشْرَكُوا ۖ وَلَتَجِدَنَّ أَقْرَبَهُمْ مَوَدَّةً لِلَّذِينَ آمَنُوا الَّذِينَ قَالُوا إِنَّا نَصَارَىٰ ۚ ذَٰلِكَ بِأَنَّ مِنْهُمْ قِسِّيسِينَ وَرُهْبَانًا وَأَنَّهُمْ لَا يَسْتَكْبِرُونَ

- Verás que los más hostiles a los creyentes son los judíos y los asociadores, y que los más amigos de los creyentes son los que dicen: "Somos cristianos". Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes y no son altivos. (5:82)

En base a los relatos históricos en el año 5 de la designación del profeta a mandato del profeta un grupo de musulmanes emigró al país de Etiopia con el fin de quedarse intactos de la molestia de los politeístas de la Meca.

Nayashi, rey de Etiopia era cristiano, pero recibió con buena acogida a los musulmanes y no aceptó que les entregara al representante de los politeístas de la Meca. Además los sacerdotes cristianos de la corte de Nayashi al escuchar las aleyas de la sura María recitadas por Yafar ebn e Abitaleb, jefe del grupo de los emigrantes musulmanes se pusieron a llorar y apoyaron a los musulmanes.

Pero después de la emigración del profeta a Medina los judíos de esta ciudad que en el inicio habían contraído el paco con los musulmanes ignoraron su pacto y colaboraron con los politeístas en el complot en contra de los musulmanes, hasta un límite que prolongaron la guerra de los Partidos.

El sagrado Corán en esta aleya comparando estos dos encuentros dirigiéndose al profeta del Islam y a los musulmanes dice: Los cristianos se acercan más a ustedes ya que entre ellos hay sacerdotes y monjes que respetan la verdad y la justicia. Pero los judíos no solamente no les apoyan, sino que colaborando con los politeístas hacen complot en contra de ustedes.

De esta aleya aprendemos que:

1- La enemistad del judío con los musulmanes tiene raíz a lo largo de la historia del Islam, si hoy Israel ocupa el territorio palestino y les quiere quitar su territorio maternal, en el inicio del Islam también deseaban quitar a los musulmanes de la Medina, pero no lo consiguieron.

2- Los sacerdotes y monjes desempeñan un papel clave en la vía de dirigir las conductas sociales de las tribus y naciones. Su conveniencia se hace el origen del mejoramiento de la comunidad y su corrupción motiva la corrupción de la comunidad.

3- El Islam no tiene el fanatismo inoportuno y tiene un encuentro justo con los seguidores de las otras religiones. Dios en el sagrado Corán glorifica a los sacerdotes y monjes cristianos.

Aleya 83 de la sura Al Maedeh:

وَإِذَا سَمِعُوا مَا أُنْزِلَ إِلَى الرَّسُولِ تَرَىٰ أَعْيُنَهُمْ تَفِيضُ مِنَ الدَّمْعِ مِمَّا عَرَفُوا مِنَ الْحَقِّ ۖ يَقُولُونَ رَبَّنَا آمَنَّا فَاكْتُبْنَا مَعَ الشَّاهِدِينَ

- Cuando oyen lo que se ha revelado al Enviado, ves que sus ojos se inundan de lágrimas de reconocimiento de la Verdad. Dicen: "¡Señor! ¡Creemos! ¡Apúntanos, pues, como testigos!". (5:83)

En la aleya anterior dijimos que cuando Yapar ebn e Abitaleb recitó las aleyas de la sura Maria, para los cristianos ellos se pusieron a llorar de alegría. Al regreso de los musulmanes de Etiopia, también un grupo de cristianos viajó a Meca para ver al profeta del Islam y cuando escucharon las aleyas de la sura Yasin, sus ojos se llenaron de lágrimas.

El sagrado Corán en estas aleyas aprecia la moral capaz de recibir la verdad y el puro corazón de los cristianos, que al escuchar las aleyas divinas se vuelcan y lo reconocen como un terreno para ofrecerles las sabidurías coránicas.

Desde luego es evidente que una lágrima tiene valor cuando está acompañada de la sabiduría y el conocimiento. Si no, no es valioso solamente un estado sensible y sentimental fugaz que carece de la valiosa raíz.

Esta aleya da a entender perfectamente que el hombre es entusiasta de la verdad y si el espíritu es puro, entonces conoce la verdad y llora alegremente como un hijo que después de muchos años sin ver a su madre vuelve a verle.

De esta aleya aprendemos que:

1- La perfección del hombre debe estar acompañada de la sabiduría que junto con el cariño tanto se acepte por el corazón como se entienda por el intelecto de un modo que se convenza.

2- Si el corazón está dispuesto, el hombre podrá trazar en la noche el camino que debe trazar en cien años. Hubieron muchos musulmanes que durante muchos años estaban al lado del profeta, pero no pudieron conocer la verdad y su fe no sobrepasó por el dicho. Pero hubieron algunos cristianos que al escuchar las palabras de las aleyas divinas se entusiasmaron de un modo que Dios les aprecia.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar