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Domingo, 06 Marzo 2011 05:46

Sura Al Maedeh (La Mesa Servida), versoso 95-97, (Parte: 170)

Aleya 95 de la sura Al Maedeh (La Mesa Servida): أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُواْ لاَ تَقْتُلُواْ الصَّيْدَ وَأَنتُمْ حُرُمٌ وَمَن قَتَلَهُ مِنكُم مُّتَعَمِّداً فَجَزَاء مِّثْلُ مَا قَتَلَ مِنَ النَّعَمِ يَحْكُمُ بِهِ ذَوَا عَدْلٍ مِّنكُمْ هَدْياً بَالِغَ الْكَعْبَةِ أَوْ كَفَّارَةٌ طَعَامُ مَسَاكِينَ أَو عَدْلُ ذَلِكَ صِيَاماً لِّيَذُوقَ وَبَالَ أَمْرِهِ عَفَا اللّهُ عَمَّا سَلَف وَمَنْ عَادَ فَيَنتَقِمُ اللّهُ مِنْهُ وَاللّهُ عَزِيزٌ ذُو انْتِقَامٍ


¡Creyentes! No matéis la caza mientras estéis sacralizados. Si uno de vosotros la mata deliberadamente, ofrecerá como víctima a la Caaba, en compensación, una res de su rebaño, equivalente a la caza que mató a juicio de dos personas justas de entre vosotros, o bien expiará dando de comer a los pobres o ayunando algo equivalente, para que guste la gravedad de su conducta. Alá perdona lo pasado, pero Alá se vengará del reincidente. Alá es poderoso, vengador. (5:95)

Anteriormente dijimos que Dios ha determinado mandatos para quien va a la peregrinación con el fin de ponerle a prueba. Uno de éstos es no matar la caza mientras esté sacralizado. Esta aleya haciendo hincapié en este mandato divino define también el mandato de quien mata deliberadamente y no obedece este mandato. El cual es ofrecer como víctima a la Caaba, en compensación una res de su rebaño, equivalente a la caza que mató, dando de comer a los pobres o si no existe la posibilidad de tal acto para esta persona, en vez de la carne puede dar otras comidas a los pobres, de modo que como mínimo alimente a 60 personas o si tampoco existe esta posibilidad de este hecho desde el punto de vista económico, puede ayunar como mínimo 60 días para que se de cuenta del hambre de los pobres y en realidad reciba el castigo de su mala conducta.

 

 

 

De esta aleya aprendemos que:

1- Al sacralizar no solamente los seres humanos sino los animales deben estar intactos y disfrutar de la seguridad verdadera.

2- Lo más peligroso de los malos actos es la intención deliberada que motiva la intensificación del delito y su castigo.

3- En las normas penales del Islam por lo general los castigos financieros son para estudiar la situación de los privados y la deprivación en contra de las normas humanas que las multas financieras se pagan a los gobiernos.

Aleya 96 de la sura Al Maedeh:

أُحِلَّ لَكُمْ صَيْدُ الْبَحْرِ وَطَعَامُهُ مَتَاعاً لَّكُمْ وَلِلسَّيَّارَةِ وَحُرِّمَ عَلَيْكُمْ صَيْدُ الْبَرِّ مَا دُمْتُمْ حُرُماً وَاتَّقُواْ اللّهَ الَّذِيَ إِلَيْهِ تُحْشَرُونَ

Os es lícita la pesca y alimentaros de ella para disfrute vuestro y de los viajeros, pero os está prohibida la caza mientras dure vuestra sacralización. Y temed a Alá hacia quien seréis congregados. (5:96)

Tras la prohibición de la caza de los animales desérticos en la aleya anterior esta aleya dice: Desde luego Dios ha hecho lícita la pesca y alimentaros de ella y no es así que hubiera cerrado todos los caminos y no hubiera permitido tomar ninguna comida.

Principalmente este tipo de mandatos de Dios son una prueba para el nivel de la piedad y el temor de las personas para que se determine el nivel de su rendición ante los mandatos divinos y también el nivel de seguimiento de los deseos interiores, por eso Dios ha cerrado un camino y ha abierto el otro.

De esta aleya aprendemos que:

1- Los productos marinos no solo pertenecen a los ribereños, sino que todas las personas también tienen derecho a aprovechar de ellos.

2- La caza es permitida mientras sea para alimentarse y no para divertirse de modo que la persona goce de matar un animal.

3- La atención a la Resurrección y la presencia en el tribunal divino o sea el día de juicio final es el factor disuasivo para el hombre que no cometa el pecado.

Aleya 97 de la sura Al Madeh:

 

عَلَ اللّهُ الْكَعْبَةَ الْبَيْتَ الْحَرَامَ قِيَاماً لِّلنَّاسِ وَالشَّهْرَ الْحَرَامَ وَالْهَدْيَ وَالْقَلاَئِدَ ذَلِكَ لِتَعْلَمُواْ أَنَّ اللّهَ يَعْلَمُ مَا فِي السَّمَاوَاتِ وَمَا فِي الأَرْضِ وَأَنَّ اللّهَ بِكُلِّ شَيْءٍ عَلِيمٌ
Alá ha hecho de la Caaba, la casa sagrada, estación para los hombres, y ha instituido el mes sagrado, la víctima y las guirnaldas para que sepáis que Alá conoce lo que está en los cielos y en la tierra y que Alá es omnisciente. (5:97)

 

Tras la definición de algunos mandatos de la peregrinación en las aleyas pasadas esta aleya se refiere al eje de los actos rituales de la peregrinación, o sea la casa divina o Caaba y sobre ella dice: Dios ha hecho de la Caaba, la casa sagrada y el centro de la seguridad, el rezo y la sabiduría, que estos asuntos motivan la duración de la comunidad y de los pueblos.

La Caaba es una casa cuyo respeto siempre es necesario sobretodo en el periodo de la peregrinación que está en los meses de prohibición en que es prohibida la guerra y el derramamiento de sangre.

No solamente son respetados este lugar y este tiempo, sino también los animales determinados o no determinados para sacrificarse en la peregrinación también son respetados. Ya que la celebración de las ceremonias de la peregrinación y los peregrinos de la casa divina dependen de éstos.

La congregación de millones de musulmanes al lado de la casa divina y eso en los meses de prohibición lejos de cualquier ceremonia especial y algún privilegio y también sin ninguna disputa verbal y conflicto es uno de los privilegios del Islam y la exactitud en los programas de la peregrinación muestra que la peregrinación se levanta de la ilimitada ciencia de un Dios que está al corriente de toda la existencia y nunca la limitada ciencia humana puede determinar los mandatos tal globales y atractivos.

De esta aleya aprendemos que:

1- Algunos lugares y tiempos son sagrados y respetados desde el punto de vista islámico cuya consideraron es el origen de la firmeza y la duración de la comunidad.

2- La mezquita que es símbolo de la adoración y el sustento garantiza la religión y el mundo de los pueblos.

 

 

 

 

 

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