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Viernes, 25 Septiembre 2015 05:51

Sura An naml (Las hormigas), versos 89-93 (Parte:682)

En el nombre de Dios.

 

La misericordia de Dios llene sus espíritus y la del profeta Mohamad Mustafa (la paz sea con él y sus descendientes). Estimados oyentes les invitamos a que nos acompañen para que podamos aprovechar la luz del Corán, un libro divino, guía eterna, que junto a las palabras del gran profeta del Islam, nos ayuda a seguir por el mejor camino. Continuamos el comentario de la sura Las Hormigas.


Primeramente escucharán las aleyas 89 y 90 de la sura Las Hormigas:

مَن جَاء بِالْحَسَنَةِ فَلَهُ خَيْرٌ مِّنْهَا وَهُم مِّن فَزَعٍ يَوْمَئِذٍ آمِنُونَ

 

 


Quienes presenten una obra buena obtendrán una recompensa mejor aun y se verán, ese día, libres de terror, (89:27)

وَمَن جَاء بِالسَّيِّئَةِ فَكُبَّتْ وُجُوهُهُمْ فِي النَّارِ هَلْ تُجْزَوْنَ إِلَّا مَا كُنتُمْ تَعْمَلُونَ

 

mientras que quienes presenten una obra mala serán precipitados de cabeza en el Fuego: ¿Se os retribuye por algo que no hayáis cometido? (90:27)


En el programa anterior, hablamos sobre el fin del mundo y la llegada del día de la Resurrección. Estas aleyas aluden al sistema del castigo y regalo en otro mundo y dicen: la ciencia y sabiduría divina exigen que las personas respondan sobre lo que hacen. Ya que, Dios les ha entregado lógica y razón y ellas eligen y deciden con su voluntad y sin ninguna obligación.
La realidad es que las personas solamente ven los resultados de una parte de sus actos en este mundo ya que, este mundo no tiene la capacidad de entregar el castigo ni el premio completo de los actos de las personas. Pero, en el otro mundo, en el que no existen las limitaciones de este mundo, cada persona ve los resultados completos de sus actos tanto buenos y malos y allí recibe un regalo o castigo concordante con lo que ha realizado en el mundo.
En base a estas aleyas, cada persona que realiza un acto bueno, recibirá un regalo mejor que su acto; aun así, bajo la condición de que su acto bueno no se destruya por el orgullo u otros elementos negativos.


De estas aleyas aprendemos que
Primero: lo importante de realizar actos buenos, es mantenerlos de casos como el orgullo y el pecado que provocan la destrucción de las bondades.
Segundo: los regalos divinos son mejores que los actos buenos de las personas pero los castigos divinos son iguales a las maldades de los culpables.


Ahora escuchamos las aleyas 91 y 92 de la sura Las Hormigas:

إِنَّمَا أُمِرْتُ أَنْ أَعْبُدَ رَبَّ هَذِهِ الْبَلْدَةِ الَّذِي حَرَّمَهَا وَلَهُ كُلُّ شَيْءٍ وَأُمِرْتُ أَنْ أَكُونَ مِنَ الْمُسْلِمِينَ


He recibido solo la orden de servir al Señor de esta ciudad, que él ha declarado sagrada. ¡Todo Le pertenece! He recibido la orden de ser de los sometidos a él., (91:27)

 

وَأَنْ أَتْلُوَ الْقُرْآنَ فَمَنِ اهْتَدَى فَإِنَّمَا يَهْتَدِي لِنَفْسِهِ وَمَن ضَلَّ فَقُلْ إِنَّمَا أَنَا مِنَ الْمُنذِرِينَ

y de recitar el Corán. Quien sigue la vía recta la sigue, en realidad, en provecho propio. Pero quien se extravía.... Di: Yo no soy sino uno que advierte. (92:27)


Estas aleyas y la aleya siguiente, que son las aleyas finales de la sura Las Hormigas, se refieren a las palabras finales del Profeta del Islam con los opositores de La Meca. En estas aleyas, el Profeta dice: si no dejan la idolatría, tienen que saber que yo he realizado mi responsabilidad que se basa en enviar el mensaje de las aleyas divinas y advertirles, y ahora son ustedes que deben decidir correctamente. O deben aceptar las palabras justas divinas y orientarse, es decir, tienen que seguir lo justo y propiciar el terreno para dejar su negligencia. En cualquier caso, verán el provecho o detrimento de sus actos. No deben pensar que su fe, da algún provecho a mí o su oposición a lo justo me provoca algún detrimento a mí.
Yo realizo mi deber ante Dios y me rindo ante su orden y en lugar de adorar a dioses de madera y de piedra que están dentro de su casa, la Kaaba, adoro al Creador de la Kaaba y de esta ciudad pues Él no solo es Dueño de esta casa sino que es el Creador de todo el universo.
Estas aleyas aluden a dos responsabilidades diferentes del Profeta: una es su responsabilidad personal, es decir: adorar Dios y realizar las órdenes divinas que desde este aspecto, el Profeta del Islam es al igual que otros musulmanes. Pero, la otra responsabilidad de aquel Hazrat era transmitir el mensaje de las aleyas y advertir al pueblo. No es así que el profeta al igual que los gobernadores y reyes solamente ordenó al pueblo y este realizó todo lo que él dijo. Él es pionero en lo que dijo y al igual que cualquier musulmán tiene que realizar los veredictos y enseñanzas religiosas.
De estas aleyas aprendemos que
Primero: los profetas son obedientes ante las órdenes de Dios. Ellos no dicen nada por sí mismos y no realizan nada sin el permiso de Él.
Segundo: el deber de los profetas y misioneros religiosos es enviar las aleyas claras divinas al pueblo. Aceptarlas o no aceptarlas por el pueblo, se vincula a ellos mismos.
Tercero: la gente siempre desatiende el recuerdo de Dios. Por eso, el deber de los líderes religiosos es advertir al pueblo y asustarles del fin de sus actos inadecuados.


Ahora es momento de escuchar la aleya 93 de la sura Las Hormigas:

وَقُلِ الْحَمْدُ لِلَّهِ سَيُرِيكُمْ آيَاتِهِ فَتَعْرِفُونَهَا وَمَا رَبُّكَ بِغَافِلٍ عَمَّا تَعْمَلُونَ


Di también: ¡Alabado sea Alá! Él os mostrará Sus signos y vosotros los reconoceréis. Tu Señor está atento a lo que hacéis. (93:27)


Esta aleya que es la última aleya de la sura de Las Hormigas, finaliza con un agradecimiento al Creador del universo. Agradecer por la revelación de una gran bendición como el Corán que genera la orientación de las personas hacia Dios y agradecer al profeta que al igual que un maestro fiel, piensa y coadyuva en la orientación del ser humano hacia el camino correcto y la prosperidad.
La continuación de la aleya dice: los que vienen en el futuro, encontrarán muchos signos de la ciencia, el poder y la sabiduría de Dios. Unos signos que se observan en los más pequeños seres conocidos del mundo hasta los mayores y más lejos planetas del cielo. Aun así, la visión de las personas es diferente. Un médico que abre el hígado de un enfermo para describir así las partes de este órgano a sus estudiantes, y un vendedor que para vender el hígado, lo abre con cuchillo, aparentemente hacen algo semejante pero, con dos visiones y objetivos diferentes.
Si vemos el sistema del universo, todo lo que vemos es índice del Creador del mundo y si lo consideramos como una naturaleza sin objetivo, de hecho, ignoramos a su Creador. Esta desatención al Dueño, deja mucha influencia en el pensamiento y comportamiento de las personas.
De esta aleya aprendemos que
Primero: la revelación del Corán y la misión del profeta son dos grandes bendiciones que siempre debemos agradecerlo.
Segundo: lo que hemos visto hasta el momento de las aleyas divinas, es una parte de las bendiciones de Dios. Con el progreso de las ciencias humanas se esclarecerán nuevas aleyas y signos del poder y la grandeza de Dios en el universo.
Tercero: no debemos considerar los plazos divinos como signo de la ignorancia de Dios ya que, Él siempre supervisa nuestros actos y esta supervisión continua de Dios, es índice su Grandeza.
Gracias a Dios, se finalizó la sura de Las Hormigas y por eso, agradecemos a Dios que hasta el momento, hemos conocido el comentario de 20 partes del sagrado Corán. Ojala en el programa siguiente, iniciemos el comentario de la sura El Relato.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.

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