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Miércoles, 28 Septiembre 2016 08:19

Sura Al rúm (Los bizantinos), versos 43-46(Parte:727)

Sura Al rúm (Los bizantinos), versos 43-46(Parte:727)
En el nombre de Dios. Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados "Camino hacia la luz" donde conoceremos los comentarios de las aleyas del sagrado Corán.

 

 

Primeramente escucharán la aleya 43 de la sura de Los Bizantinos:

 فَأَقِمْ وَجْهَكَ لِلدِّينِ الْقَيِّمِ مِن قَبْلِ أَن يَأْتِيَ يَوْمٌ لَّا مَرَدَّ لَهُ مِنَ اللَّهِ يَوْمَئِذٍ يَصَّدَّعُونَ

 

Profesa la religión verdadera antes de que llegue un día que Alá no evitará. Ese día serán separados: (43:30)

Una de las particularidades de la religión del Islam es su concordancia con la razón y lógica humana. Por eso, en esta aleya el Islam se ha presentado como una religión que tiene características basadas en principios estables así como contenidos sobre beneficios personales y sociales. Aun así, las consecuencias de la religión con ciertas condiciones abarcan a las sociedades islámicas donde el pueblo acepte y actúe bajo ciertos criterios mundanos. Es inaceptable que la gente ejecute una parte de la religión según su gusto y abandone otra que le incomode o no le guste. Si la persona sabe que su plazo en este mundo es corto y llegará más pronto de lo que piensa el final de su vida mundana, debe esforzarse y aprovechar completamente de esta oportunidad para que al final no se arrepienta.
Una de las características del día de la Resurrección es que en ese día, el camino de los creyentes se separa del de los opositores y desviados y cada uno caminará por vías separadas.

De esta aleya aprendemos que:
Primero: La atención a la religión y sus enseñanzas, tiene que ser de forma seria y global no algo provisional.
Y segundo: lo que provoca la salvación de la sociedad de los daños morales y sociales es una atención completa a las enseñanzas religiosas.

Ahora escucharán las aleyas 44 y 45 de la sura de Los Bizantinos:

مَن كَفَرَ فَعَلَيْهِ كُفْرُهُ وَمَنْ عَمِلَ صَالِحاً فَلِأَنفُسِهِمْ يَمْهَدُونَ


Quienes no hayan creído, sufrirán las consecuencias de su incredulidad, pero quienes hayan obrado bien, se habrán preparado un lecho. (44:30)

 

لِيَجْزِيَ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ مِن فَضْلِهِ إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْكَافِرِينَ

Para retribuir con Su favor a los que hayan creído y obrado bien. Él no ama a los infieles. (45:30)

En la aleya anterior leímos que en el día de la Resurrección, el pueblo se separa y los creyentes se alejan de los opositores. Esta aleya dice: aquel regalo y castigo es el resultado de la actitud de las mismas personas en el mundo terrenal. El ateísmo daña al ser humano, y la fe y actos buenos conllevan la tranquilidad y calma en el paraíso.
Mientras tanto, los opositores recibirán el castigo divino por las maldades que cometen, pero los creyentes además de recibir el regalo de sus bondades, gozarán de la bendición especial divina. Eso es lo que los opositores serán privados de recibirlo.
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: La fe y la oposición de las personas no tienen ningún beneficio o detrimento para Dios sino que, su beneficio o detrimento regresa a las mismas personas.
Y segundo: El comportamiento de Dios con los opositores se da basado en su justicia. Pero, Él se comporta con los creyentes según su generosidad.

Ahora escucharán la aleya 46 de la sura de Los Bizantinos:

وَمِنْ آيَاتِهِ أَن يُرْسِلَ الرِّيَاحَ مُبَشِّرَاتٍ وَلِيُذِيقَكُم مِّن رَّحْمَتِهِ وَلِتَجْرِيَ الْفُلْكُ بِأَمْرِهِ وَلِتَبْتَغُوا مِن فَضْلِهِ وَلَعَلَّكُمْ تَشْكُرُونَ


Entre Sus signos, está el envío de los vientos como nuncios de la buena nueva, para daros a gustar de Su misericordia, para que naveguen las naves siguiendo Sus órdenes y para que busquéis Su favor. Y quizás, así, seáis agradecidos. (46:30)

Esta aleya una vez más menciona el concepto de las primeras aleyas de la sura e insiste en el sistema concordante del universo. Dice: si toman atención a los cielos, la tierra y los fenómenos naturales como vientos y lluvias que siempre ocurren en el mundo, entenderán el poder y sabiduría divina ya que, Dios con estos dos fenómenos aparentemente sencillos, da vida a los seres vivos como plantas, animales y personas y pone lo que necesitan a su disposición, en todos los lugares de la tierra. La agricultura y ganadería que se consideran dos fuentes de la alimentación divina, se debe a los vientos y lluvias. También, el mejor instrumento del transporte de los artículos tanto en el pasado como en el presente, son los barcos que a través de los mares y océanos, tienen acceso a todos los lugares del mundo.
Pero, lamentablemente, la mayoría de las personas no atiende estas grandes bendiciones divinas que tiene y las consideran algo natural que quizás ocurren siempre, y piensan que ninguna mano superior tiene papel en la creación de estos fenómenos.
De esta aleya aprendemos que:

Primero: Los vientos que son elementos del traslado de nubes a la tierra, trasfieren estas grandes fuentes de agua a través del aire a los lugares secos de la tierra y dan agua a las tierras sedientas.

Segundo: Cuando los barcos navegan en los mares, esto se ejecuta de hecho por mano de Dios no por el capitán. Ya que, Dios estableciendo reglamentos naturales, ha propiciado el terreno para que los barcos naveguen en el agua. Con base en estos reglamentos, los grandes barcos se quedarán sumergidos en el agua. Ellos con poco gasto, recorren largas distancias y trasladan muchos artículos y pasajeros.

Y tercero: El esfuerzo por obtener dinero es una de las recomendaciones del Corán. Mientras tanto, el ser humano tiene que agradecerLe por lo que obtiene y agradezca a Dios no por su ciencia ni sabiduría.

Estimados oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.

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