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Miércoles, 28 Septiembre 2016 08:24

Sura Al rúm (Los bizantinos), versos 47-49(Parte:728)

Sura Al rúm (Los bizantinos), versos 47-49(Parte:728)
En el nombre de Dios todopoderoso. Saludos cordiales a todos ustedes estimados oyentes de la voz exterior de la República Islámica de Irán.

 

Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados Camino hacia la luz para conocerles con el comentario de otras aleyas del sagrado Corán.

Primeramente escucharán la aleya 47 de la sura de Los Bizantinos:

وَلَقَدْ أَرْسَلْنَا مِن قَبْلِكَ رُسُلاً إِلَى قَوْمِهِمْ فَجَاؤُوهُم بِالْبَيِّنَاتِ فَانتَقَمْنَا مِنَ الَّذِينَ أَجْرَمُوا وَكَانَ حَقّاً عَلَيْنَا نَصْرُ الْمُؤْمِنِينَ


Antes de ti, hemos mandado enviados a su pueblo. Les aportaron las pruebas claras. Nos vengamos de los que pecaron, era deber Nuestro auxiliar a los creyentes. (47:30)

La última aleya del programa anterior trataba que Dios envía los vientos seguidos por las lluvias que con estas misericordias revivirán las personas y la tierra. Esta aleya menciona el envío de profetas para la orientación del pueblo con base en la lógica y razón. Las aleyas siguientes, una vez más, se dedican al tema del movimiento de los vientos y lluvias para revivir la tierra. Quizás, la revelación de esta aleya entre otras vinculadas al poder y la sabiduría divina en la creación de los seres vivos, demuestra que el sistema de la Creación y de la Legislación tiene raíz de una única fuente. Es decir: aquel Dios que los creó y dio misión a los vientos, las nubes y las lluvias para abastecer las necesidades físicas, envió también a los profetas para suministrar las necesidades espirituales cuyo objetivo era dirigir al pueblo según la lógica y razón.
Es natural que aquellas personas que entienden la realidad y se convierten al Islam, reciban la bendición divina y cuenten con su ayuda. Pero, aquel grupo que resiste ante lo justo y desobedecen la orden divina, sufrirán el castigo de Dios.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: Dios al enviar a los profetas, milagros y motivos claros, ha determinado lo que todo el mundo debe saber.
Segundo: los culpables reciben el castigo divino después de ser orientarnos ya que, antes de que alguien sea orientado, no puede ser castigado.
Y tercero: la victoria final de los creyentes ante los opositores es la promesa firme de Dios.

Ahora escucharemos las aleyas 48 y 49 de la sura de Los Bizantinos:

اللَّهُ الَّذِي يُرْسِلُ الرِّيَاحَ فَتُثِيرُ سَحَاباً فَيَبْسُطُهُ فِي السَّمَاء كَيْفَ يَشَاءُ وَيَجْعَلُهُ كِسَفاً فَتَرَى الْوَدْقَ يَخْرُجُ مِنْ خِلَالِهِ فَإِذَا أَصَابَ بِهِ مَن يَشَاءُ مِنْ عِبَادِهِ إِذَا هُمْ يَسْتَبْشِرُونَ


Alá es Quien envía los vientos y éstos levantan nubes. Y Él las extiende como quiere por el cielo, las fragmenta y ves que sale de dentro de ellas el chaparrón. Cuando favorece con éste a los siervos que Él quiere, he aquí que éstos se regocijan, (48:30)

وَإِن كَانُوا مِن قَبْلِ أَن يُنَزَّلَ عَلَيْهِم مِّن قَبْلِهِ لَمُبْلِسِينَ

mientras que, antes de haberles sido enviado desde arriba, habían sido presa de la desesperación. (49:30)


Con la luz del sol y su calor, el agua de los mares y océanos se vaporiza y se traslada al cielo. Después, Dios al enviar los vientos, dirige las nubes que se han creado del vapor del agua hasta los lugares más recónditos de la tierra y ahí, al crear las condiciones naturales para llover, las gotas de lluvias caen a la tierra. La grandeza de este milagro natural se esclarece cuando comienzan a entender que ahora el ser humano para trasladar gas, petróleo o agua de un punto a otro, tiene que gastar miles de millones de dólares para la construcción de tubos de traslado, excavación de la tierra, la creación de estaciones de control y seguridad. Mientras tanto, estas medidas solamente abarcan unas regiones limitadas. Pero, Dios al usar un sistema que no tiene ningún gasto para las personas, ha puesto el agua -este instrumento vital- al alcance de los habitantes de la tierra para que no solo las personas, sino que todos los seres vivos de la tierra, puedan disfrutarlo.
Después de la precipitación de lluvias, no solo el cuerpo de la persona sino que, su espíritu también se revivifica. Observar la imagen agradable de la caída de lluvias, las flores y los hermosos jardines que reciben frescura después de este milagro divino, crean regocijo en cualquier persona y la aleja de la tristeza y preocupación. Aquel agricultor o ganadero que se enfrenta con la sequía y los resultados de sus esfuerzos se encuentran al borde de la destrucción, al ver las nubes y los vientos, se alegra y ríe. Esta es la bendición divina que da esperanza cuando llegan los vientos y las lluvias.
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: Los fenómenos naturales no son algo accidental. Ellos son índices del poder y sabiduría divina en la administración de los asuntos del mundo.
Segundo: La voluntad divina está basada en que los asuntos del mundo se cumplan de forma natural, además el sistema del universo ha sido creado por el único Dios.
Y tercero: Tomar atención a las infinitas bendiciones divinas, cura la depresión y desesperanza en las personas. Verdaderamente, al lado de las dificultades, existe el bienestar.

Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.

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