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Sábado, 29 Octubre 2016 13:34

Sura Luqmān (Luqman), versos 7-11(Parte:732)

Sura Luqmān (Luqman), versos 7-11(Parte:732)
En el nombre de Dios. Estamos con ustedes con otro programa más de la serie de artículos titulados Camino hacia la Luz donde conocerán los comentarios de las aleyas del sagrado Corán.

 

Primeramente escucharán la aleya 7 de la sura de Luqman:

وَإِذَا تُتْلَى عَلَيْهِ آيَاتُنَا وَلَّى مُسْتَكْبِرًا كَأَنْ لَمْ يَسْمَعْهَا كَأَنَّ فِي أُذُنَيْهِ وَقْرًا فَبَشِّرْهُ بِعَذَابٍ أَلِيمٍ

 


Cuando se le recitan Nuestras aleyas, se aleja altivamente, como si no las hubiera oído, como si hubiera estado sordo. ¡Anúnciale un castigo doloroso! (7:31)
En la última aleya del programa anterior dijimos que algunas personas difunden palabras infundadas, dividen al pueblo para que ellos no vean lo justo y no acepten la realidad. Esta aleya dice que estas personas incluso no están dispuestas a oír las aleyas del Corán. En realidad, la raíz de esta oposición a lo justo es el orgullo. Ellos se ven superiores al profeta de Dios y los creyentes y no están dispuestos a oír sus palabras.
Es natural que este espíritu provoque la destrucción de las personas y los dirigirá hacia el castigo divino. Ya que su oposición tiene raíz en su orgullo, no en su negligencia y desatención a las aleyas divinas.
De esta aleya aprendemos que:
Primero: el espíritu imperialista impide la aceptación de lo justo y dirige a la persona hacia la destrucción y caída.
Y segundo: Escuchar palabras infundadas y vanas, provoca que la persona no esté dispuesto a oír ni aceptar lo justo.

Ahora escuchamos las aleyas 8 y 9 de la sura de Luqman:

إِنَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ لَهُمْ جَنَّاتُ النَّعِيمِ


Quienes, en cambio, hayan creído y obrado bien, tendrán los jardines de la Delicia, (8:31)

 

 

خَالِدِينَ فِيهَا وَعْدَ اللَّهِ حَقًّا وَهُوَ الْعَزِيزُ الْحَكِيمُ

en los que estarán eternamente. ¡Promesa de Alá, verdad! Él es el Poderoso, el Sabio. (9:31)

Dijimos que aquellas personas que en el lugar de la palabra justa, buscan lo injusto, estas personas propagan la oposición y ateísmo, ellas al final sufrirán el castigo divino. Pero, frente a este grupo, existe otro que mantiene la fe de la llegada del Día de la Resurrección y realiza obras buenas, ellas alcanzarán el gran regalo divino. Quienes leen y oyen minuciosamente las aleyas del Corán, piensan en ellas y las entienden exactamente. En lugar de enorgullecerse ante el Creador del universo, se rinden ante Dios y las órdenes divinas y se comportan con humildad con los seres vivos. Dios ha dado la promesa del paraíso eterno a estas personas y seguramente, esta promesa se cumplirá. Ya que, Él es sabio y misericordioso. Es capaz de realizar su promesa y dar una promesa verdadera.
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: Solo la fe o un acto bueno, provocarán el acceso de la persona al paraíso. La fe junto con un buen acto llevará a la persona hacia la prosperidad eterna.
Segundo: El paraíso es el lugar de diversas bendiciones divinas; tanto materiales como espirituales. Ahí no se sufre depresión ni cansancio.
Y tercero: Tenemos que creer en las promesas de Dios y no compararlas con las promesas de otras personas, ya que, la gente dice mentira o no puede actuar según sus promesas.

Ahora escucharemos las aleyas 10 y 11 de la sura de Luqman:

خَلَقَ السَّمَاوَاتِ بِغَيْرِ عَمَدٍ تَرَوْنَهَا وَأَلْقَى فِي الْأَرْضِ رَوَاسِيَ أَنْ تَمِيدَ بِكُمْ وَبَثَّ فِيهَا مِنْ كُلِّ دَابَّةٍ وَأَنْزَلْنَا مِنَ السَّمَاءِ مَاءً فَأَنْبَتْنَا فِيهَا مِنْ كُلِّ زَوْجٍ كَرِيمٍ

 


Ha creado los cielos sin pilares visibles. Ha fijado en la tierra las montañas para que ella y vosotros no vaciléis. Ha diseminado por ella toda clase de bestias. Hemos hecho bajar agua del cielo y crecer en ella toda especie generosa .(10:31)

 

 

هَذَا خَلْقُ اللَّهِ فَأَرُونِي مَاذَا خَلَقَ الَّذِينَ مِنْ دُونِهِ بَلِ الظَّالِمُونَ فِي ضَلَالٍ مُبِينٍ

Ésta es la creación de Alá. ¡Mostradme, pues, qué han creado los otros dioses que hay fuera de Él! Sí, los impíos están evidentemente extraviados. (11:31)

 Estas aleyas aluden a cinco ejemplos de los signos del poder divino en la creación de los seres vivos: la firmeza del gran sistema de los cielos sin cualquier pilar visible; la creación de las grandes montañas que provocan la estabilidad y tranquilidad de la tierra; la creación de todo tipo de seres vivos en la tierra, el mar y los cielos; la caída de las lluvias y el crecimiento de las plantas.Todo esto demuestra solamente un asunto: el poder sin fin del Creador del universo que nadie es socio de sus actos.


En estas aleyas se ha aludido la creación de unos pilares no visibles que provocan la estabilidad del globo terrestre en su órbita y el mantenimiento del equilibrio de la tierra. En estas aleyas además se ha mencionado el papel importante de las montañas en proteger la tierra a la hora de un movimiento telúrico. Esos son únicamente unos ejemplos de los milagros científicos del Corán. Lo interesante es que estos asuntos se plantearon en un tiempo que el ser humano no tenía ninguna información de estos asuntos.


A pesar de los signos claros de Dios en el universo, lamentablemente un grupo del pueblo por su desinformación o por sus creencias incorrectas, comparan unas personas o instrumentos con Dios y piensan que ellos dejan influencia en su destino. Ellos creen que Dios ha entregado una parte de su poder a unas personas especiales que están capacitadas de administrar el mundo.
Por eso, la continuación de la aleya dice: quienes se consideran como socios de Dios en el mundo, no son capaces de colaborar con Él en la creación de ninguno de los fenómenos naturales. Ellos que no pueden crear ni una mosca o mosquito, entonces ¿cómo pueden crear los cielos y las plantas?
El fin de las aleyas considera que este tipo de pensamiento y creencia es una opresión a sí mismo y a Dios, e insiste en que nadie puede ser socio de Dios.
De estas aleyas aprendemos que:
Primero: Crear millones de galaxias, estrellas y planetas en los cielos, es signo del poder del Creador del universo y un milagro del Corán.
Segundo: El agua, la tierra, las plantas y la naturaleza tienen valor ante Dios. El ser humano también tiene que dar valor al medio ambiente y guardar muy bien este gran depósito divino.
Tercero: una de las vías del conocimiento de Dios es comparar Su poder y el poder de los demás.
Y cuarto: quienes acuden a los poderes no divinos, sufrirán la opresión; una opresión que concluirá con su negligencia y destrucción.
Queridos oyentes, finalizado el tiempo de nuestro programa de hoy, nos despedimos de todos ustedes hasta una nueva emisión y esperamos sus opiniones y propuestas al respecto.

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