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Viernes, 08 Enero 2016 10:38

El País y el ABC difundan Islamofobia( edita solo titulo)

El País y el ABC difundan Islamofobia( edita solo titulo)
Layla tiene 20 años, y unos ojos preciosos que le ha robado al mundo su mirada, pero al editor del prestigioso periódico "El Pais" no le importa, ni pensaba en ella cuando sacó la portada del Semanal el 3 de enero del 2016, en la que aparecían dos mujeres musulmanas con hiyab saliendo del metro mientras tiraban de un carrito de bebé.

 

El titular del "Pais Semanal", era "Molenbeek. Un barrio de Bruselas esconde el yihadismo europeo".

Viendo esta la fotografía uno puede pensar: ¿Será verdad, así como dice la extrema derecha, que las mujeres musulmanas están conquistando Europa con sus vientres?

Parece que el editor del prestigioso periódico "El Pais" está de acuerdo con la extrema derecha, y le da miedo los barrios de población musulmana y con bebés.

Leyendo este titular, también podríamos preguntarnos si las miles de Laylas que habitan en las ciudades, con sus melenas largas, sus sonrisas luminosas, sus ojos de gacela y sus sueños de algodón, tiene entre sus objetivos vitales tener 12 o 15 hijos para islamizar España.

Muchos vecinos del madrileño barrio de Lavapiés piensan que ese titular y esa fotografía son un chiste de mal gusto que solo fomenta prejuicios irracionales. Si el editor de El País, conociera a alguna de esas miles de Laylas, sabría que solo sueñan con el amor, con una vida feliz y una palabra amable. Las guerras y los movimientos geopolíticos no tienen cabida en sus corazones ni en sus vientres.

El editor del prestigioso periódico "El Pais" no conoce a ninguna Layla, y si alguna vez ha visitado El Raval o Lavapiés ha debido ser como turista, con unas gafas negras enormes y una gabardina cerrada hasta el cuello, para poder superar su miedo más allá de lo valiente, porque según la portada de su semanal, él sólo ve carritos de bebés tirados por mujeres con hiyab y barrios peligrosos llenos de jóvenes barbudos.

Tampoco el editor del diario ABC conoce a ninguna Layla, y por eso seguramente ha sacado una portada donde se ve cómo un militar controla las calles mientras una joven con hiyab pasa por su lado.

Viendo estas portadas no es de extrañar que cualquier ultra o amante de la islamofobia que se encuentre en la calle con una chica con hiyab sienta un terror insuperable e irrefrenable que le lleve a esconderse en la primera alcantarilla que encuentre.

Seguramente, esta es la razón por la que la extrema derecha no logra despegar en las elecciones en España, porque están muertos de miedo, encerrados en los retretes con un ataque de colitis o estreñidos. “Nada es más sospechoso que una chica con hiyab paseando por las calles o llevando un coche de bebé”.

Quizás en las mentes maravillosas, infinitas e impenetrables de los editores de los prestigiosos periódicos citados, ellos imaginen comandos de mujeres embarazadas, parapetadas en pisos francos, pariendo bebés mellizos, cada 9 meses, con la colaboración de algún perroflauta converso, que entre pausa y pausa, baja a rezar a una mezquita regentada por inmigrantes venidos en patera desde alguna cábila norteafricana, que a su vez tienen un locutorio y una tetería para evadir impuestos y especular en los paraísos fiscales, financiando así a Al Qaeda.

Pero seamos serios, las armas que usan los terroristas del DAESH no se financian con remesas de dinero enviados a través de locutorios, sino con los miles de millones de dólares de la venta del petróleo robado en el mercado negro y vendido a 16 dólares el barril, o con  los petrodólares de los países del Golfo Pérsico. El ejército del DAESH no está formado por chicas embarazadas y chavales de barrio, sino por fanáticos desesperados, ignorantes y delincuentes a los que les lavan el cerebro con mentiras y manipulaciones del islam, y aunque nos duela inmensamente, en esta época de crisis, nadie va a querer dejar de comprar su petróleo barato y ensangrentado.

La mejor manera de erradicar el terrorismo, (además de no comprar el petróleo de los terroristas), es mostrando a la sociedad el verdadero rostro de los musulmanes y lo que dice el Sagrado Corán y no con portadas que muestran a militares vigilando en las calles a chicas veinteañeras con hiyab y a las señoras con carritos de bebé.

La chicas veinteañeras con hiyab quieren estudiar, ser peluqueras o aprender inglés y ninguna madre se plantea ser una coneja para islamizar España con sus hijos. Estas portadas solo alegran a los islamófobos, porque criminaliza a la población musulmana que es víctima de los terroristas y de los que les señalan con el dedo.

Webislam

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